sábado, 30 de julio de 2011

Agosto Mes de la Pachamama


Agosto es el mes de la Tierra, cuando se comienzan los preparativos y la siembra. Mes de vientos, que impulsan a las semillas en su vuelo depositándolas en algún lugar, cubriéndolas lentamente con la tierra que el wayra esparce para que comiencen su periodo de contracción en la profundidad y con las lluvias del mes y de septiembre exploten sus nacientes brotes.
Tradicionalmente el 1 de agosto se realiza la Ceremonia a la Pachamama. Los hermanos andinos vienen conservando esta tradición de agradecimiento y reciprocidad con todo cuanto existe, a través de los duros embates de las conquistas, la modernidad y la tecnología separatista.
Se prepara una gran fiesta comunitaria, con la consciencia de la Vida, donde la primer agasajada es la Madre Tierra agradeciendo los alimentos y el sustento dados y los que vendrán; se le pide permiso, se abre un hoyo en la tierra (boca) y se le da de comer tabaco, sagrada coca, chicha, dulces, el alimento que se ha preparado para todos con gran dedicación...primero se alimenta y se festeja a la tierra, a la Pacha, a todo cuanto existe, danzas y música y luego, la comunidad comparte sus alimentos. En cada región varían detalles de esta ceremonia antigua, sagrada y verdadera, pero su esencia en todos lados es la misma: la de reciprocidad y agradecimiento con la Pachamama. Involucra todo: tierra, aire, sol, insectos, ciclos, animales, humanos, viento, agua, plantas....todo. Es el espacio-tiempo a través del cual somos.
Por suerte este año y cada vez más, habrá ceremonias en varios lugares, abriendo a través de este rito de vida la consciencia a quienes se han olvidado su propio origen con el Todo.
Busquen por sus zonas donde habrá Ceremonia y participen, lleven el corazón en la mano.
Al mediodía en San Telmo en Plaza Dorrego hermanos aymaras realizaran Ceremonia, al anochecer en Parque los Andes, Chacarita, hermanos quechuas realizaran Ceremonia.
Si no podes acercarte a ninguna, hace la propia, en tu jardín, en una macetita, donde sea. Alimenta la tierra que te alimenta, dale tus cantos mas sagrados y queridos, agradecela, acariciala, establece comunicación con todo cuanto existe en el espacio-tiempo (Pachamama)...
Caminaste descalzo en el pasto? Te mojaste sin escaparte bajo la lluvia? Te dejaste sostener apoyado en el tronco de un árbol? Te recostaste boca abajo sobre la tierra? Te bañaste desnudo en el río frío? Abriste tu piel al sol para que te acaricie? Saboreaste una manzana con todos tus sentidos? Te entregaste a la melodía de las aves, el rumor del viento, el golpear de la lluvia en el suelo, el silencio de la cima de una montaña, el dialogo de los animales, del caminar de las hormigas, del vuelo de los insectos, de la sutilidad de las flores y el mensaje de las plantas...? Si todavía no hiciste nada de esto...QUE ESTAS ESPERANDO PARA VIVIR?....
Agosto es mes de vientos...si bien el wayra es maestro y ayuda en la siembra natural esparciendo las semillas, también son épocas de vientos cambiantes que en la furia de su limpieza arrastran energías y larvas. Y su movimiento puede desequilibrar nuestro aire interno. La enfermedad del viento es tratada de antiguo por los sabios originarios. El sahumo ayuda mucho para equilibrar el aire interno, para limpiar y purificar el campo energético (poqpo), para limpiar tu casa y lugar de trabajo.
Es importante recibir el mes de la Pachamama sahumados (limpios y purificados). El sahumo realizado con respeto y consciencia abre puertas de entendimiento interior, alinea los cuerpos y transforma energías de residuos. Equilibra los cuatro elementos en nuestro cuerpo y nos conecta con nuestra profundidad mas autentica. Se realiza con plantas medicinales y resinas naturales y es muy curativo en prácticamente todas las enfermedades. El sahumo se utiliza también para iniciar Ceremonias sagradas en todas las culturas antiguas de oriente y occidente.
Descubrí este maravilloso método de curación y contacto. Mucha sangre a sido derramada a través de los siglos (y sigue siéndolo) para conservar estas sabias ceremonias y ritos de curación, de alineación, de purificación y vivencia espiritual; cuando te acerques a ellas, de la manera que te lleguen, hacelo con el mas sagrado RESPETO, sabiendo que generaciones han sido diezmadas en su lucha para que este contacto con la Vida no se derrumbe. Aun su lucha sigue...
Y a mi, personalmente, me reflejan la imagen del sándalo; que mientras es golpeado por el hachador, a través de sus heridas, lo perfuma amorosamente...
Amemos la Tierra que nos sostiene, todo cuanto nos integra y los saberes milenarios que son certezas a través de los siglos. Amemos y respetemos a quienes son sus depositarios, los pueblos antiguos de esta tierra.

En este mes, Medicina Ritual, te invita a bucear tu propio origen...

Perú, el modelo de desarrollo

Editorial de Lucha Indígena # 60
El modelo de desarrollo del nuevo gobierno
Estamos acostumbrados a muchas promesas no cumplidas por los candidatos. También sabemos de promesas no cumplidas por Ollanta Humala. Sin embargo partamos de que creemos fielmente lo prometido por él:
Prometió respetar el derecho de consulta a los pueblos indígenas antes de ejercer cualquier acción que pueda afectar a sus territorios. Este derecho es señalado por el Convenio 169 de la OIT que es ley peruana de nivel constitucional pues fue votado por el parlamento.
Por otra parte prometió respetar a las empresas multinacionales que están depredando la naturaleza peruana a través de la minería y la agroindustria. Precisamente piensa cumplir sus promesas sociales con el impuesto a las sobreganancias de dichas empresas, a las que ha prometido impulsar. Ese impuesto no será determinado por lo que el gobierno considere justo, sino, como dijo, será concertado con las empresas depredadoras.
Hay mucho que comentar sobre lo que hará el gobierno, pero en un editorial no hay espacio para ello, por lo tanto hablaremos sólo de lo más importante: El modelo de desarrollo.

El Perú es un país agrícola
Tenemos una cultura agrícola forjada durante 10,000 años. Entre otras cosas vivimos en lo que fue uno de los 8 centros mundiales de domesticación de plantas alimenticias. Nuestros antepasados domesticaron 182 especies, entre ellas 3,000 variedades de papa.
Esto no se debe a que seamos más inteligentes que otros, sino a que tenemos la fortuna de vivir en un territorio con diversos climas y microclimas:
Tenemos: Parte de la selva tropical más grande del mundo, la Amazonía. La cordillera andina con su diversidad de alturas; que además tiene la ventaja de estar en dirección norte-sur y no este-oeste, lo que hace que el clima en una altura de 1,500 metros en el norte, cerca a línea ecuatorial, sea diferente del clima a la misma altura en el sur, lejos del ecuador. Tenemos la costa, que pese a su aridez, agrega la vegetación de otros microclimas.
Como si esto fuera poco disfrutamos de una rica fauna marina, pues siendo un país que está en el trópico, por nuestro mar circula la corriente fría de Humboldt, la que provoca que las aguas calientes del fondo asciendan a la superficie, produciéndose por lo tanto no sólo un movimiento horizontal del agua, sino también vertical. Las aguas llevan consigo el fitoplancton y el zooplancton (flora y fauna microscópicas)
que alimentan a gran variedad de peces.
Viviendo en ese paraíso, era natural que nuestras culturas desarrollaran una rica agricultura. El incanato fue sólo la última parte de ese desarrollo, todavía se pueden ver las terrazas o andenes, las ruinas de Tipón que son un poema arquitectónico al agua, las ruinas de Raqchi que muestran restos de gran cantidad de almacenes para las épocas de hambruna. Hubo planificación centralizada de la agricultura a nivel del Tawantinsuyo, que determinaba qué se debía cultivar en cada microzona y a dónde se debía enviar gente para cultivar. Comunidades de media altura enviaban rotativamente parte de su población a la ceja de selva a cultivar coca y otra parte a la alta puna a criar alpacas.

Depredación
Todo esto fue destrozado por la invasión europea. Las huestes de Pizarro tienen el honor de ser los iniciadores de la depredación de nuestro territorio que ahora es continuada en forma y ritmo monstruosos por las empresas multinacionales que tienen como sus sirvientes a los gobiernos de turno.
Los españoles destrozaron la planificación agrícola, rompieron los canales, destrozaron waruwarus (zanjas alternadas con tierras altas en el altiplano para acumular agua en épocas de sequía y contrarrestar el frío de la helada con el calor conservado por el agua), maldijeron a los productos de debajo de la tierra por estar cerca del demonio, principalmente a la papa, pues el demonio había hecho que llevara el mismo nombre que el Santo Padre, por eso cambiaron el nombre a patata, que es el que ha pasado al inglés y otros idiomas, maldijeron a la kiwicha y la coca porque eran adoradas por los nativos.
Parte de la historia de depredación agrícola fue el criminal saqueo del fertilizante guano de isla usado por nuestros antepasados, para fertilizar el suelo de Inglaterra. Por ese saqueo se dice que Castilla fue el mejor presidente del Perú.
Ahora la depredación adquiere características monstruosas. La voracidad de los grandes capitales multinacionales que gobiernan el mundo se lanza ferozmente contra la Madre Tierra. En nombre del progreso roban el agua de la pequeña agricultura que nos alimenta, mediante la minería a cielo abierto que además envenena el agua matando a animales, vegetales y humanos. Roban el agua para hidroeléctricas, amenazando el desalojo de miles de agricultores (Inambari). Roban el agua para la “industria alimenticia” que trabaja para la exportación, nos mata con transgénicos y productos químicos y mata el suelo cultivable con la monoproducción y el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes, insecticidas, herbicidas).
El “progreso” que trae la minería podemos verlo en el departamento más pobre del Perú, Huancavelica, centro minero desde el virreinato o en la Oroya y su paisaje lunar.
El tesoro de la diversidad biológica de la Amazonía se depreda para extraer petróleo y gas envenenando los ríos, talando la selva para la ganadería y el monocultivo, entre otras cosas de biocombustibles para alimentar a los carros.
Las compañías depredadoras tienen a su servicio a los gobiernos que masacran a quienes defienden el medio ambiente, a los grandes medios de difusión en sus manos que cantan loas al “progreso” (progreso de los caudales de las empresas depredadoras).
No estamos contra el desarrollo, defendemos el desarrollo basado en nuestras raíces históricas contra el “desarrollo” colonial que hasta ahora sufrimos. Para ese desarrollo contamos con la sabiduría genética que continúa progresando en manos de nuestros agricultores y de agrónomos que siguen esa línea. En los Andes contamos con el suficiente sol y viento para impulsar las energías solar y eólica. Para exportar contamos con la kiwicha usada por los astronautas y con otros vegetales proteicos muy apreciados en países del norte, como quinua, qañiwa, tarwi (chochos). Además tenemos el tesoro de la biodiversidad amazónica rica en medicinas naturales, de las cuales la quinina que salvó la vida del futuro rey Sol de Francia y la uña de gato no son más que dos ejemplos.
Por las declaraciones de Ollanta Humala, sabemos que continuará con el “desarrollo” extractivista, que impulsará la minería en manos de las empresas multinacionales y que impulsará la agroindustria, ambas depredadoras.
Nosotros, como lo hemos hecho hasta ahora, continuaremos defendiendo a Pachamama al lado de las poblaciones nativas que ofrecen sus vidas por ella, continuaremos defendiendo a los agricultores no indígenas, continuaremos defendiendo a las poblaciones urbanas como Tacna y Moquegua a quienes roba el agua la minería.
Con ello, también estaremos defendiendo la salud de toda la población peruana, incluyendo la familia del presidente, garantizando que disfrute de la sana alimentación que nos brinda la pequeña agricultura y que no sufra los ataques de la “industria alimentaria” que con transgénicos y sustancias químicas sólo busca mayor ganancia para las grandes empresas a costa de la salud de los consumidores.
Si nos equivocamos y Ollanta, inspirado en su nombre indígena, vuelve sus raíces e impulsa el desarrollo basado en la defensa de Pachamama, del Agua, de la Vida, prometemos autocriticarnos en quechua y en castellano.

miércoles, 13 de julio de 2011

Bicentenarios (otros) transiciones y resistencias



Norma Giarracca (Compiladora)
Hugo Blanco- Celeste Castro García- Gustavo Esteva- Norma Fernández- Claudio Garrott
Norma Giarracca- Gustavo González- Gisela Hadad- Pilar Lizárraga- Javier Lorca- Horacio Machado Aráoz- Gabriela Massuh- Adriana Milán- Walter Mignolo- Jorge Montenegro-Elena Picasso-Carlos Walter Porto Gonçalves- Gabriela Romano- Julia Roth- David Sarapura-Miguel Teubal- Andrès Carrasco- Carlos Vacaflores- Raúl Zibechi





En este libro nos encontramos con variadas muestras de las batallas epistémicas de nuestra época. En tanto que el volumen fija su atención en los bicentenarios, es parte de los procesos globales en los cuales el saber y el conocimiento ya no pueden ser controlados por quienes lo hacen con la autoridad política y económica. Nos encontramos además y fundamentalmente, con formas de análisis y de argumentación, a la vez que categorías de pensamiento no ya subsidiarios del saber hegemónico de derecha y de izquierda, sino de procesos que retoman y continúan los reclamos intelectuales surgidos durante la guerra fría, desde el Caribe inglés a Irán, desde la Conferencia de Bandung hasta las teoría de la dependencia y la teología de la liberación en América del Sur: pensamiento independiente y de liberación descolonial.
Walter Mignolo

Común denominador de los aportes que reúne este libro es la necesidad de ubicarnos, “situarnos”, producir “otras” miradas, “otros” bicentenarios que nos permitan superar la naturalización de la herencia que se empeña en que no podamos distinguir la matriz colonial que todavía hoy portamos como marca de las relaciones hegemónicas, en las miradas, en los cuerpos, en los modos de concebir la reproducción material de la vida. Encontramos en estas páginas los muchos sentidos que los bicentenarios de la independencia de Europa habilitan para la reflexión sobre toda Nuestra América y, en particular, sobre la Argentina, Bolivia, México y Brasil; también una aguda desactivación crítica acerca del famoso “desarrollo” y las resistencias de territorios y poblaciones en peligro de despojo como Bagua (Perú), Andalgalá, Chilecito–Famatina y Campana Mahuida (Argentina) sí como la heroica resistencia de la Nación Mapuche de ambos lados de la cordillera.
Norma Giarracca

martes, 28 de junio de 2011

Editorial Lucha Indígena 59


El gran desafío al gobierno de Humala

Alan García encontró 80 conflictos y deja un campo minado con 227 conflictos no resueltos.
Pero el gran desafió es algo más grande que esto: La agudización de la crisis mundial que vive la humanidad en la que está en juego su propia supervivencia.

Ataque mundial a la naturaleza
El desarrollo del capitalismo devino en la existencia de grandes empresas multinacionales, cada día mayores, cada vez más concentradas y más insaciablemente ávidas de crecimiento.
Son ellas quienes gobiernan el mundo a través de sus servidores que pueden llamarse Obama o Alan García.
Su avidez se traduce en un feroz ataque a la naturaleza que lleva a la desaparición de especies animales y vegetales, y, por supuesto, al relativamente pronto exterminio de nuestra especie.
Esto saben muy bien los grandes empresarios, pero ¿Qué pueden hacer? Si alguno de ellos por razones éticas renuncia a implantar una instalación contaminante, vendrá otro que lo haga.
El gran capital tiene un solo principio moral que desplaza a todos los demás: Ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible. El exterminio de la especie es un subproducto, una “pérdida colateral”.
La agresión a la naturaleza se da en muchas formas. La más peligrosa es el calentamiento global por la emisión de gases de efecto invernadero. Ese calentamiento produce la disolución de hielos y nieves perpetuas, la desaparición de arroyos, el adelgazamiento de ríos, el aumento del nivel del mar. Además provoca huracanes, intensas lluvias, sequías, veranos más calientes, inviernos más fríos. Los medios de comunicación en manos de los calentadores de la atmósfera los llaman “desastres naturales”. Por supuesto esos “desastres naturales” no conocen fronteras: El agua de un diluvio engulló pueblos en el Cusco, pudrió grandes extensiones de sementeras, un río de barro pasó durante semanas por una población. La cuarta parte de Pakistán fue inundada. El huracán Katrina asoló Nueva Orleans y en estos momentos hay una fuerte inundación en Dakota del Norte, ambos en Estados Unidos.
Desafortunadamente es difícil que el calentamiento global sea confrontado por fuertes protestas sociales.
Los que sí son confrontados por las poblaciones afectadas son los concretos ataques locales:
En el Perú el principal ataque viene de la minería a cielo abierto que roba el agua de la agricultura y la ganadería que nos alimentan y la envenena. Ejemplos de la resistencia: Tambogrande, Ayabaca, Huancabamba, Cocachacra y el último caso contra la mina Santa Ana en la zona aymara. También protestan las poblaciones urbanas afectadas por el robo del agua, como Moquegua y Tacna.
No sólo las minas roban el agua, la población de Canchis, Cusco, lucha contra la amenaza del robo de su agua para la hidroeléctrica de Salkapukara. Carabaya, Puno, realizó un paro contra la amenaza de desalojo de miles de agricultores de Puno, Cusco y Madre de Dios para construir la represa de Inambari que daría electricidad a Brasil.
Otro robo del agua es el realizado por la agroindustria. La irrigación de Majes en Arequipa robó el agua del Colca en el mismo departamento y ahora pretende robarla a Espinar, Cusco. La pequeña agricultura necesita del agua para alimentarnos a los consumidores peruanos. La agroindustria la roba para exportar a los Estados Unidos. Por otra parte mata el suelo cultivable con la monoproducción y el uso intensivo de agroquímicos. Además super-explota a los trabajadores agrícolas.
La selva amazónica, pulmón del mundo, es depredada por la extracción de hidrocarburos que envenena los ríos, el saqueo de la madera, la crianza de ganado y el cultivo de biocombustibles.

¿Qué hará Humala?
Se comprometió a cumplir con el mandato del convenio 169 de la OIT (que es ley peruana aprobada por el congreso) de respetar el derecho a consulta que tienen los pueblos indígenas sobre cualquier proyecto que afecte a sus territorios. Afortunadamente el parlamentario electo, Javier Diez Canseco, opina que este tema debe ser prioritario en el nuevo congreso.
Sin embargo, Humala, por otra parte, también prometió impulsar la minería en manos privadas y la agroindustria.
Dijo que iba a concertar con las empresas el monto de un impuesto a las sobreganancias. Precisamente esa es su esperanza para cumplir muchas de sus promesas: Pensión vitalicia para las personas de 65 años. Construir colegios. Dotar de un hospital a cada capital de región o provincia principal, etc.
No se puede servir a dos amos, nunca dijo que era de izquierda, nunca dijo que estaba contra el neoliberalismo, se comprometió a continuar con el sistema, a respetar tratados como el TLC con EEUU que hunde al campesinado peruano.
Se justifica nuestro temor de que optará por la defensa del sistema contra los defensores del medio ambiente.

Nuestra posición
Nosotros optamos por la supervivencia de la especie humana.
¿Y el desarrollo?
Estamos en contra de este “desarrollo” que lleva a la extinción de la vida, estamos en contra de la economía extractivista practicada inclusive por los gobiernos progresistas de Ecuador y Bolivia.
Estamos por un desarrollo que garantice la supervivencia de la humanidad
Nuestra principal preocupación es que la gente beba agua limpia y se alimente debidamente. Para eso contamos con una cultura agrícola de 10,000 años que nos ha heredado una gran variedad de productos alimenticios vegetales y técnicas de cultivo adaptadas a nuestra geografía. Debemos defender esa biodiversidad e impulsar esa tecnología contra los ataques de la “modernidad”, que no es otra cosa que el “adelanto” de la agricultura, no en beneficio del consumidor sino de la ganancia de las grandes empresas agroindustriales, ganaderas y avícolas. Los transgénicos y los agroquímicos no son más que ejemplos de los varios ataques a la salud de dichas empresas Estamos por la soberanía alimentaria defendida por la organización de los campesinos del mundo (Vía Campesina), que plantea que cada país debe alimentarse fundamentalmente de lo que produce.
“¡Necesitamos energía!”. En la sierra tenemos bastante sol y viento para producir la energía solar y eólica que no roban el agua y no contaminan.
“¡Necesitamos exportar!”. Es cierto, estamos en contra de la globalización en beneficio del gran capital, pero en favor de la interrelación de los pueblos. Tenemos para brindar al mundo, además de los productos alimenticios andinos apreciados en los países del norte, la rica biodiversidad amazónica (mostrada en los libros escritos por Antonio Brack antes de venderse a los depredadores) valiosa fundamentalmente para la medicina.
Sabemos que esto se logrará sólo cuando el pueblo se gobierne a sí mismo. Sabemos que sólo los peruanos no vamos a lograr esa transformación.
Afortunadamente los pueblos del mundo están despertando en defensa de la naturaleza y en búsqueda de una democracia real, contra este sistema mal llamado “democrático” que consiste en el gobierno del mundo por las empresas multinacionales que subordinan gobiernos y medios de comunicación
Vemos los movimientos en el norte de África, en las plazas de España, en fuertes luchas en América Latina contra la minería. Acabamos de ver el triunfo de las manifestaciones en todo Chile que frustraron la construcción de hidroeléctricas en la Patagonia. Vemos el triunfo del pueblo italiano en el referendo en defensa del agua y contra la energía nuclear.
En el Perú, Cocachacra hace esfuerzos por la interconexión de las luchas aisladas contra la minería.
¿Por qué Puno, el departamento que más votó por Humala, no detuvo su lucha ante el triunfo electoral y no esperó un poco a que entrara él y resolviera su problema? Porque votó por Humala pero sabe que no es su gobierno y dice que le dará 30 días de tregua.
En Lima, luego de la masacre en Juliaca, 20 personas se apostaron delante del Palacio de Gobierno con carteles en los que se leía VIDA SÍ MINA NO. Son el germen de un movimiento por la vida que sabemos que ha de crecer y será capaz de “matar a la muerte”.

martes, 19 de abril de 2011

Carta de Gustavo Esteva a Javier Sicilia


Carta a Javier Sicilia

Gustavo Esteva

Perdona, Javier. Como te dije, no puedo compartir tu dolor. No puedo siquiera imaginármelo. Sólo puedo dolerme de tu dolor.

Al desgarrar el velo del lenguaje encubridor, lograste que de pronto los 40 mil muertos empezaran a tener cara y cuerpo de Juanelo. Dejaron de serdaños colaterales… Empezamos a verlos y vivirlos en carne y hueso. Sus muertes, que eran ya costumbre cotidiana, se volvieron de pronto insoportables.

Lograste dar expresión clara al estado de ánimo general. Estamos hasta la madre. Personas muy propias, que jamás se hubieran atrevido a decir eso en público, fueron ahora capaces de proclamarlo a voz en cuello. Adquirió legitimidad y valor político un sentimiento general que no nos atrevíamos a expresar.

Me pareció admirable, Javier, tu gandhiana apelación a la moralidad de los criminales y políticos que nos tienen hasta la madre. No se trata del perdón cristiano a quien ofende, sino del respeto a la condición humana del otro, a pesar de sus infamias o irresponsabilidades.

Salimos a la calle a manifestar nuestra solidaridad contigo y nuestro estado de ánimo. Fue un auténtico movimiento, con su dispersión, su iniciativa múltiple, su impulso desde abajo, su carencia de líderes y cuadros. Creo que en ninguna parte tomó la forma de movilización, como la que dirigen y controlan desde arriba los líderes, los partidos, los sindicatos –movilizaciones en que la gente es movida como se mueve un paquete y las personas mismas quedan in-movilizadas, expuestas a la instrucción, a las indicaciones dadas desde arriba. No fuiste un dirigente presto a llevar agua a su molino político e ideológico. Tu voz era una invitación feroz y dolorosa, con la cualidad peculiar de la poesía, en la que cada lectura y cada lector encuentran un sentido diferente… En cada geografía, por eso, la iniciativa tomó perfil distinto.

Fue espléndido, catártico, expresar libremente lo que sentíamos y ver a tantos, en tantas partes, con una voluntad común. Sabíamos que era sólo el primer paso. No se trataba solamente de desahogarnos y enviar un mensaje a los causantes de nuestra rabia. Salimos a la calle decididos a actuar, aunque el camino a seguir fuese aún difuso.

Como dices, Javier, debemos mantener viva la unión que empezó a manifestarse ese día, para romper miedos y aislamientos. No basta la indignación. Estamos en emergencia nacional. Es hora de actuar. Tenemos que parar esta guerra insensata que hasta sus patrocinadores estadunidenses reconocen perdida; atar las manos de esta clase política que sigue destruyendo lo que queda de país; regresar el Ejército a los cuarteles…

Tu discurso del día 6 aclaró el siguiente paso. Tu valiente escalpelo fue revelando los tumores: los poderes constituidos; las policías; los partidos políticos; el capital; los medios; las iglesias; los sindicatos… Acotaste bien sus omisiones y complicidades en la destrucción de nuestros ámbitos de convivencia, nuestro suelo, nuestras relaciones de soporte mutuo, hundiéndonos en el horror de la violencia, la miseria y el miedo. No olvidaste, Javier, nuestras propias traiciones, nuestra propia irresponsabilidad.

Se hizo evidente lo que necesitamos hacer: remendar el tejido social que desgarraron. Apelaste a la inspiración zapatista para decirnos cómo: desde abajo, podemos tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad. Sólo así podemos conseguir auténtica gobernabilidad y seguridad en las calles y crear una oportunidad de vida distinta para nuestros jóvenes.

Propones que cuantos denuncias, las elites políticas y económicas, se comprometan ante nosotros a celebrar un pacto. Nos citas para el 8 de mayo, en el Zócalo de la ciudad de México. Porque vivimos un tiempo límite, vamos a ir también allí a preguntarles: ¿cómo pretenden ir a las elecciones si no son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes para defender la vida de los hijos y las hijas de nuestro amado México?

Me conmueve la propuesta, Javier. Eso significa que me pone en movimiento contigo. Espero que muchos se con-muevan también y el día 8 estemos ahí hasta aquellos, como yo, que no podemos creer en esos poderes y jerarquías y les tenemos bien fundada desconfianza.

Calderón, probablemente, seguirá esperando la gloria del triunfo. Surgirán los desacuerdos de costumbre en esas clases políticas y económicas que nos tienen al borde del desastre. Hagan o no lo que les toca, Javier, nosotros debemos hacer lo nuestro. Ningún truco de ingeniería social puede enfrentar la emergencia. Pero desde abajo, unidos en la pasión amorosa por todo lo que es nuestro, nos podremos entregar a la inmensa tarea de reconstituirnos. Empezaremos por resanar el tejido social desgarrado, para salvar lo que queda del país y transformarlo.

gustavoesteva@gmail.com

http://www.jornada.unam.mx/2011/04/18/index.php?section=opinion&article=018a1pol

miércoles, 16 de febrero de 2011

A un año de la pueblada de Andalgalá


A un año de la represión en Andalgalá: entre dolores y alegrías.
Horacio Machado Aráoz
Be.Pe. - Colectivo Sumaj Kawsay – AsaNoa - UAC

En estos días recientes, en varias plazas de distintas localidades de la región nos auto-convocamos y re-encontramos para recordar un año de la brutal represión que el gobierno actual de la provincia de Catamarca ordenara contra los asambleístas de El Algarrobo, asentados en un camino vecinal para impedir el paso de maquinarias mineras al cerro donde están las nacientes de sus aguas. En la ciudad Capital de la provincia, en Tinogasta, en Belén, en Santa María, en San Pedro de Colalao y otras localidades de los Valles Calchaquíes, en la capital tucumana, y por cierto en la misma ciudad de Andalgalá se realizaron diversos actos de conmemoración. La música, la poesía, las palabras, los abrazos emocionados y las banderas de siempre le dieron forma y contenido a las Jornadas.
Las jornadas de conmemoración tuvieron un clima ‘raro’, en parte festivo, en parte de congoja. Es que un sabor agridulce marcó y dejó este año transcurrido. Por un lado, la alegría y la esperanza de un pueblo que se puso de pie con firmeza y determinación para defender su territorio y su autonomía política. Alegría que nace del coraje de ver a un pueblo sosteniendo una larga lucha para reclamar que se escuche su voz, que se respete su elemental derecho político a decidir sobre su propio territorio y los bienes ecológicos que de él dependen. Alegría que nace también de la rebeldía; rebeldía firme y sostenida, esa que brota de las convicciones y que no se presta al juego de ‘las negociaciones’ ni se deja ‘seducir’ por los cantos de sirenas de las ‘conveniencias’ y las ‘oportunidades de negocio’. Alegría y esperanza en tanta juventud, en tantas mujeres, varones, niños y mayores con conciencia y movilizados por la defensa de algo tan elemental y justo como las fuentes de vida, presentes y futuras: el agua, el suelo, el aire, la biodiversidad, la propia salud de las poblaciones. En fin, alegría y esperanza por la maduración política de nuestras sociedades locales.
Sin embargo, los encuentros de estos días no dejaron de estar marcados también por sentimientos antagónicos de tristeza y dolor. Una amarga y profunda bronca que nace de la impunidad persistente; una impunidad tan brutal como la de la violencia ejercida aquel 15 de febrero de 2010 por el grupo de ‘tareas especiales’, Kuntur de la policía provincial. La soledad de la condena social a los responsables, no acompañada por el juzgamiento institucional a quienes ordenaron y ejercieron la represión contra su propio pueblo: el todavía ministro de Gobierno, Javier Silva, los impresentables funcionarios de la Justicia, Rodolfo Cecenarro y Marta Nieva, y por cierto, el responsable principal y de última instancia, el gobernador Brizuela del Moral. A decir con precisión, no se trata sólo de impunidad. Se trata más bien de una justicia ‘al revés’, una justicia invertida, propia de un entorno colonial donde todo está ‘patas para arriba’, ya que, lejos de investigar y enjuiciar a los responsables de la represión, se dedicó a criminalizar y judicializar a los propios vecinos, ciudadanas y ciudadanos, movilizados en el ejercicio legítimo de sus derechos.
Bronca y dolor por la impunidad; bronca e indignación por la criminalización. A la represión policíaca, le siguió el hostigamiento y la persecución judicial. Justicia al revés; democracia al revés. Representantes del pueblo que no escuchan la voluntad popular. Que más bien, se muestran como serviciales inescrupulosos de los poderes fácticos y que diligencian los intereses de los saqueadores a costa del atropello de su propio pueblo. Rara democracia esta, donde los plebiscitos son ‘inconstitucionales’, y los intereses de los inversionistas cuentan más que los de los ciudadanos. Paisaje desolador de atropellos; de violaciones a la ley, y en ‘nombre de la ley’; de violencias materiales y simbólicas; de derechos vulnerados y democracia secuestrada.
En los contextos coloniales, la impunidad es crónica y la injusticia endémica. Por saberlo -y por sentirlo-, quienes nos auto-convocamos, re-vivimos y re-sentimos el dolor. Recordamos (que, más propiamente que nunca, significa ‘volver a pasar por el corazón’) el dolor de los hermanos y hermanas reprimidos; golpeados; baleados; heridos… Se trató, por eso, también, de una jornada de luto recordado. Una jornada marcada por la bronca y la indignación; con lágrimas y dientes apretados; de dolor y de rabia. Digna rabia, como dicen en la selva lacandona.
Ante tanto dolor, el encuentro, los abrazos, las manos enlazadas, los cantos y los bailes, las palabras que fluyeron y las que no llegaron a ser pronunciadas, fueron un intento colectivo por conjurar los sentimientos de impotencia que, a veces –tantas veces-, embargan a los cuerpos en condiciones de luchas tan desiguales. Un acto de sanación colectiva ante tanto dolor. Se hizo memoria y se construyeron también nuevos aprendizajes. A pesar de todos los pesares, con el paso de los ritmos y las rimas, la esperanza y la alegría fueron venciendo la amargura de las injusticias acumuladas.
Un sentimiento de dignidad rebelde renovada fue re-tomando las plazas. Nada más temido para el poder que un pueblo consciente de sus derechos y de su historia; que se sabe y siente dueño de su pasado, protagonista de su presente y custodio de su futuro. Orgulloso de sus medios y formas de vida. No dispuesto a tolerar intrusiones.
Más allá de los obscenos gastos publicitarios de las mineras; de las burdas patrañas del poder por ‘adecentar’ el saqueo y maquillar los efectos de la devastación socioambiental; de informes pseudo-científicos pagados para ‘constatar’ la inocuidad de las explotaciones; una porción significativa y creciente de nuestra sociedad está ya suficientemente informada y con plena conciencia de los impactos ambientales, económicos, culturales y políticos de la minería transnacional a gran escala. Hay una abismal diferencia al contexto del inicio de la explotación de Alumbrera: ahora, el pueblo ‘sabe de qué se trata’. Muchos se callan todavía, algunos por temor; otros (pocos) por ‘jugosas conveniencias’; otros, por simple comodidad. Pero una parte significativa y creciente de nuestro pueblo ha ido venciendo barreras; está decidida, consciente y dispuesta a la movilización. Eso, que es visto como amenaza y con temor por el poder, es para nosotros motivos de renovada esperanza.
Porque hay un pueblo de pie. Decidido a escribir su propia historia; no a ‘copiar lo que le dicten’. Porque sabe que en la defensa de su suelo y de su agua, va también la defensa de su soberanía. Porque no está dispuesto a la entrega sacrificial de su tierra en nombre de espejismos desarrollistas. Porque no está dispuesto a tolerar ni la devastación ecológica-económica, ni la colonización cultural, ni el secuestro de la democracia. Porque frente a la inteligencia y la imaginación raquítica de los políticos del sistema, que no atinan a pensar ‘otra alternativa’ que la mediocre ‘administración’ del soborno fiscal de las mineras, hay un pueblo que sabe, siente y puede imaginar y proyectar otros mundos posibles.
Catamarca, 16 de febrero de 2011.

lunes, 10 de enero de 2011

10 de enero de 2011, Página 12
Alberto Acosta, ex ministro de Energía y Minas de Rafael Correa en Ecuador
Entrevista a Alberto Acosta
Por Verónica Gago y Diego Sztulwark

Desde Quito, Ecuador
–¿Cómo explica la convivencia de derechos de avanzada sancionados en la nueva Constitución, que cuestionan incluso el modelo desarrollista tan de moda en América latina, con una serie de críticas que provienen del movimiento indígena y de algunos intelectuales con respecto a cómo el gobierno de Rafael Correa está reglamentando esos derechos, en buena medida yendo en contra de lo que conquistó la Constituyente?
–Hay muchos conflictos de diversa índole. El primero es el que aparece cuando uno ve lo que se escribió en la nueva Constitución de Montecristi, con una altísima participación popular, y lo que está haciendo el gobierno de Correa, que también apoyó la Constitución. Porque esto hay que decirlo: sin este proceso político de revolución ciudadana, sin el gobierno de Correa, no habría sido posible la Constitución de hace dos años. Ahora, esto tiene una serie de complicaciones. Una: el hecho real y cierto de que es difícil poner en práctica todo lo que se plantea en una Constitución, sobre todo en una de avanzada, cuando las fuerzas políticas que están al frente de la gestión gubernamental y parlamentaria no vienen de ese proceso político ni de las organizaciones sociales que lo protagonizaron. Entonces, siempre va a haber tensiones. Incluso si fuese un gobierno completamente vinculado, proveniente de los movimientos sociales, habría también tensiones porque es difícil que los cambios se den de la noche a la mañana. Va a haber una etapa de transición que será más o menos larga, compleja y difícil dependiendo de la fortaleza en términos sociales que tenga todo este proceso político de transformaciones que se ha puesto en marcha. Por otro lado, no nos olvidemos de que hay grupos sociales y políticos que desde una posición maximalista minimizan todos los avances que se han conseguido en estos años. Hay gente que de manera bastante simplona dice que lo que continúa es el modelo neoliberal. Y ya no veo que eso sea así. Aunque tampoco veo que vayamos caminando hacia la construcción del Buen Vivir.
–¿Hacia dónde se va entonces?
–Primero, no se puede decir que como no se va hacia el Buen Vivir, seguimos en el neoliberalismo. Ha habido un proceso de reacomodo de las fuerzas políticas y sociales, incluso de los grandes grupos oligárquicos, que están restableciendo otra relación dentro de la lógica capitalista pero ya no neoliberal. Los mismos empresarios se están reacomodando en un proceso de cambio al cual le es muy útil y funcional el actual gobierno de Correa. Entonces, hay varios problemas. Uno viene dado porque los procesos siempre son difíciles, por más que haya coherencia, fortaleza y decisión; por tanto no va a ser fácil cristalizar todos los avances establecidos en una Constitución. En segundo lugar, menos aún cuando el gobierno tiene enormes contradicciones internas, dudas y cosas que caminan en dirección contraria a la que estableció la Constitución: véase la ley de minería, véase la ley de soberanía alimentaria, véase el proyecto de la ley de aguas donde se avanza un poco cerrando la puerta al proyecto de privatización pero no se avanza hacia la desprivatización, lo cual es incongruente y está en contra de la Constitución. El tercer punto es que muchos sectores, incluso cercanos al movimiento indígena, a los movimientos sociales, nunca entendieron lo que significa la Constitución en términos de logros alcanzados para los movimientos populares y sociales en el Ecuador. Al no entenderlos, no los están defendiendo, no los están asumiendo, y reclaman que el Gobierno no cumple cuando ellos tampoco cumplen su tarea, que es apropiarse de la Constitución y defenderla e incluso hacer una oposición al gobierno de Correa desde la oposición y no desde el discurso estéril.
–Si el llamado posneoliberalismo no es el modelo neoliberal puro pero tampoco es el Buen Vivir, ¿cuáles serían los rasgos de este proceso que caracteriza al gobierno de Correa y que incluye, según lo que usted dice, una mutación en la clase dominante?
–En América latina, en los países donde hay gobiernos progresistas, y en seguida saltan a la vista Venezuela, Bolivia y Ecuador, y luego otros, no se está caminando hacia una transformación estructural de los patrones de acumulación existentes históricamente en nuestra región. No hay un cambio sustantivo. Ya no es el neoliberalismo tradicional, pero seguimos dentro de la lógica extractivista. La forma de producción sigue estando sobredefinida por los productos primarios que exportamos, algunos son recursos minerales, otros son petroleros u otros recursos primarios, pero no hay un cambio de la modalidad primario-exportadora de este extractivismo y tampoco se está cuestionando nuestra forma de inserción sumisa en el mercado internacional. Yo veo eso como una primera cosa. El discurso está ahí: hay una Constitución que abre la puerta para caminar hacia un posextractivismo, hacia una economía pospetrolera en términos más concretos y de más corto plazo. Hay un plan del Buen Vivir del gobierno de Correa donde establece las metas, los objetivos, los principales lineamientos, incluso hay algunas ideas de cómo sería ese proceso de transición, pero no hay en la práctica hechos que estén caminando en esa dirección. Ahora se discute, por ejemplo, el código de producción que vuelve a plantear como opción de desarrollo ya no la economía social y solidaria, sino una economía empresarial con una mayor participación de amplios sectores de la sociedad, con una mayor discusión de la distribución del ingreso y de la propiedad, pero no hay una transformación en marcha, sino la consolidación de un esquema empresarial.
–Entonces, en primer lugar, no se puede hablar de cambio estructural...
–Ese es el primer punto: no podemos hablar de cambio estructural, lo que se ha hecho es una reconversión del viejo extractivismo a un neoextractivismo o el extractivismo de siglo XXI, donde el Estado tiene una mayor participación en la renta minero-petrolera, donde el Estado controla de alguna manera la actividad de las empresas transnacionales, donde hay una mayor distribución de los ingresos provenientes de esas exportaciones a través de una política social bastante sostenida, pero que no deja de ser paternalista y clientelar, y ahí llegamos a otro elemento importante: se ha mejorado la inversión social pero no se está cambiando el patrón de acumulación y concentración de la riqueza, sino que se están distribuyendo, a través de la política social, los excedentes disponibles en tanto países productores y exportadores de materias primas. La pobreza sigue muy marcada en nuestro país, incluso tenemos información que la pobreza en 2009 subió en comparación con 2008 a pesar de que se incrementó notablemente la inversión social, que en los años de Correa pasó del 4 por ciento del PBI al 8 por ciento, y esto no sólo en términos relativos, sino absolutos. Pero no hay ese click cualitativo de romper un patrón de acumulación excluyente, que genera mucha pobreza y concentración de riqueza. La pobreza en los indígenas aumentó el último año de una manera notoria. Tenemos un segundo problema real y grave en este esquema: no sólo que no caminamos hacia una nueva forma de acumulación, que seguimos siendo primario-exportadores, sino que lo más grave para mí es que no se han creado las condiciones para una amplia y activa participación de los movimientos sociales. Esta es una situación sumamente preocupante.
–¿Qué capacidad tienen los movimientos sociales de afectar el patrón de acumulación?
–Lo primero que los movimientos sociales deberían hacer es replantearse su posición frente al gobierno y tener una perspectiva de más largo plazo. Su actual mirada cortoplacista les está haciendo perder la perspectiva histórica del proceso en marcha. Ya no vivimos los años previos al presidente Correa. En Ecuador hay algunos cambios sustantivos, algo que hace cinco años parecía imposible hoy es una realidad: ya no está más la base de los EE.UU. en Malta; ya no es posible plantear la firma de un TLC con los EE.UU. como hace algunos años; ya no hay la misma sumisión con el FMI y el Banco Mundial: el gobierno ecuatoriano ha reducido drásticamente la dependencia que teníamos del endeudamiento externo; tenemos una política económica contracíclica que hubiese sido impensable en otra época: se desarmaron todos unos fondos de estabilización petrolera que no eran para atender las demandas del país sino a los acreedores de la deuda pública, hay mucha más inversión social y es importante lo que se hace en salud, educación y vivienda popular, así como invertir 300 millones de dólares al año en carreteras. Entonces no nos podemos quedar diciendo que este gobierno traicionó o fracasó o retrocedió. Está construyéndose algo nuevo y hay elementos que deberían ser reconocidos y respaldados por los movimientos sociales. Apoyados sobre todo desde la Constitución, que es de avanzada. Los movimientos sociales e indígenas deberían reflexionar sobre qué sucedería si las fuerzas golpistas, que existen en nuestro país, logran sacar de juego a Correa: se viene todo esto abajo. Me temo que no vamos a estar en mejores condiciones, porque es muy probable que se desarme toda la Constitución. En Ecuador hacer constituciones es casi una tradición: tenemos veinte constituciones desde 1830, una cada diez años en promedio. Todos esos avances van a ser parte de un proceso de contrarrevolución, van a ser retirados con toda seguridad por los grupos oligárquicos, que van a identificarlos sólo con el gobierno de Correa, lo cual no es la realidad.
–¿Cree que es posible una tercera posición entre neoliberalismo y neodesarrollismo o hay que asumir al neodesarrollismo como proceso de transición posneoliberal?
–El neodesarrollismo podría ser asumido como una etapa de transición si hay la verdadera convicción de que se requiere ese paso para llegar a la etapa posextractivista, posdesarrollista. Lamentablemente no acabo de entender en el caso ecuatoriano cómo funcionaría eso cuando se plantea abrir la economía a la extracción de los recursos minerales a cielo abierto. Hay, de una u otra manera, una conciencia, más por necesidad que por convicción, de prepararnos para una economía pospetrolera. El petróleo se acaba, no interesa cuándo, pero ya llegamos a lo que se conoce como la cúpula de la campana de las reservas (campana de Hubbert) y ya estamos declinando, por eso tenemos que prepararnos. Pero para salir del extractivismo abrir la puerta a otra actividad extractivista, depredadora humana y ambientalmente, que nos va a sumir aún más en la dependencia externa, no me parece adecuado. La minería metálica a gran escala a cielo abierto no puede ser la vía para salir del extractivismo. Voy a poner un ejemplo para graficarles lo que estoy viendo y por qué me preocupa. Es como si tuviera un problema de drogadicción y para curarme el médico me dijera que los próximos meses me duplicará la dosis de drogas. Hay incoherencias muy marcadas en este sentido.
–¿Cuáles son las consecuencias de lo que pasó el 30 de septiembre con la sublevación policial, que aquí algunos llaman intento de golpe de Estado y otros, sin embargo, no aceptan tal caracterización?
–Yo identifico tres hechos indiscutibles. Primero: hubo sin lugar a dudas una conspiración fraguada semanas antes para que se produjera una movilización de policías y de fuerzas armadas, que se dio en casi toda la república a nivel de la policía (salvo tres provincias), en algunos recintos militares también, se cerró el aeropuerto de Quito, salieron los soldados a protestar en el Ministerio de Defensa, se cerró el aeropuerto militar de Latacuna y otras unidades más. Segundo hecho claro: el presidente estuvo de rehén; no estuvo totalmente secuestrado alejado del control del poder: no, él podía seguir hablando por celular, tenía contactos y manejaba lo que sucedía en el país, pero no podía salir del hospital si no firmaba un acta en la cual se comprometía a retirar todo lo que estaba afectando a los policías y, al parecer, policías y militares consiguieron posteriormente algo en ese sentido, pero Correo no firmó. Y en tercer lugar, al salir del hospital, Correa tuvo un intento de asesinato. Eso es innegable: hay videos y hay grabaciones policiales que muestran cuando la policía trata de asesinar a Correa y alguna gente a su alrededor cae herida o muerta. En ese contexto, la cuestión no es quedarnos discutiendo si hubo o no golpe de Estado. Lo que pasó fue que paralizaron al Estado, pero la cuestión son las respuestas políticas...
–¿Cuáles han sido?
–El problema es que yo no las veo de parte del gobierno, que hace énfasis en la pesquisa policial y judicial pero no está introduciendo los correctivos: no veo una convocatoria del gobierno para un gran diálogo nacional con los sectores sociales y políticos con los que caminó los primeros años de su gestión para elaborar y aprobar la Constitución. Hoy no existe ese diálogo social, no hay una búsqueda para establecer una base que nos permita construir colectivamente un escenario de expectativas compartidas. No hablo de compartir gobierno, hablo de otra cosa. No veo tampoco un cambio en la relación con los otros sectores de la sociedad. Hay que enfrentar a los grupos oligárquicos que están alentando a las fuerzas golpistas, de la reacción, pero no veo que haya canales para una relación más democrática. Esto se refleja en la Asamblea Nacional, cuando se abordan las leyes, que se tratan de imponer vía veto o cualquier otro mecanismo. No veo un cambio de actitud del presidente Correa: su actitud intolerante, prepotente, con rasgos autoritarios no es la causa de los problemas pero tampoco ayuda, más bien los agudiza, porque él ha generado conflicto con todos los sectores sociales y populares, con todos los movimientos políticos de izquierda. Y creo que el golpe también fue contra la izquierda, a la que veo bastante confundida y fragmentada.
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